5月16日
Dormir
Muchos días había acabado llorando sin una causa conocida. Mi cama inundada con amargas lágrimas. Lágrimas sin ningún sonido brotando sin parar, rodando por mi cara hasta la almohada... Así hasta lograr dormir.
Dormir. Un truco barato para no sufrir. Así la razón no trabaja y todo continúa oculto. Dormidos todos huimos, imaginando cosas bonitas. Volamos sin agitar los brazos hacia un gran arco iris. Allá abajo la mar, y un barco pirata surcando las aguas hacia nosotros. Un sol anaranjado lo ilumina todo. Bajamos hasta rozar las aguas doradas y volamos más rápido formando un muro blanco saltando tras nosotros. Al pasar junto al barco su capitán nos mira asombrado, y giramos la vista para mirar como barco y capitán son calados por la ola formada tras nosotros. Casi pagamos cara la distracción: un tiburón blanco nos saluda mostrando sus afiladas armas y logramos virar lo justo para burlar su mordisco. Allá al fondo aún nos aguarda un arco multicolor, al fin alcanzamos su cima para bajar raudos, como por un tobogán, hasta un lago paradisíaco con aguas puras y cristalinas, con su cascada y todo, claro. Nadamos sin dificultad, inspirando agua sin ahogarnos, acompañados por muchachas guapísimas con ojos vivos, bocas cálidas y curvas voluptuosas, abrazándonos con pasión a la más maravillosa y abandonándonos a sus caricias, con su voz musical susurrándonos palabras nunca oídas por ningún mortal. Y así dormitando, poco a poco olvidamos los motivos para llorar...

Por la mañana todo brilla, otro día más para olvidarlo todo... Mas cuando miraba a la Luna, o cuando la música inundaba mi alma y podía tocar su oscuridad, volvía al abismo: lloraba, sin más. Y lo hacía por un motivo sólo oculto a mi razón; lo había ocultado a mí mismo a propósito, día tras día. Ahora ya no podía continuar disimulando. Mi razón no podía ignorar ni un minuto más tal falacia, una traición tan obvia, tantas palabras hipócritas. Ya no podía ocultar tanto dolor. Al fin vi una cosa clara: la oscuridad nunca había abandonado mi alma. Todo había sido una ilusión, puro disfraz.
Sólo nos causa dolor la traición urdida por los amados. Y cuanto más amados, por norma, más nos harán sufrir. ¿Urdida o involuntaria? La última causa aún más dolor. Nunca algo voluntario hará tanto daño como un acto automático, sutil, sin importancia clara para casi todos, más no para las víctimas apuñaladas por su propia pasión ¿La solución? No amar nunca, no confiar jamás, no tomar cariño a nada. No concibo cómo aguanto tanto dolor, cómo cada día logro ocultarlo tras una sonrisa...
¿O quizás sí? Soñando cada día más.
*****
Esto también lo escribí hace mucho y lo he copiado de Ciao para colgarlo aquí. A ver si descubrís qué le falta al texto... Muy pocos lo consiguen sin ayuda. Jejeje. Por cierto, la foto es de la estatua al Angel Caído, en el parque de El Retiro de Madrid. Dicen que es la única dedicada por una ciudad al demonio en todo el Mundo.
Sheuron.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.